El escritor Vi Gascó ha visitado el taller de Castellón - Urban. Nos ha contado cómo escribe: documentación exhaustiva, construcción de personajes y "andamiaje" de la trama. Como el bambú, la novela no crece hasta que no está bien enraizada. Entonces llega el momento de escribir desde el vientre, con visceralidad y pasión.

 

La palabra (japonesa) podría ser traducida por "bibliomanía" y se refiere a la "pasión" por acumular libros. Muchos más de los que se van a leer.

 

En clase hablamos sobre personajes redondos y personajes planos. También hicimos un ejercicio del libro "Escribir narrativa creativa", de Pasqual Mas: imaginamos un personaje plano, cercano a un estereotipo, y a continuación pensamos cómo sería su opuesto.

 

Reciente o remoto, público o secreto. Todas tenemos un pasado que puede volver en el momento más inoportuno.

 

Acaba la clase y los alumnos recogen cuadernos y se ponen los abrigos. El primero que llega a la puerta da un grito. Está cerrada.

Quien oficia la boda pregunta "si alguien tiene algo que decir, que lo diga ahora o que calle para siempre". Sucede en mil historias de ficción y es un momento que no suele defraudar.

Cartel de no molestar

Pegado sobre el timbre, el cartel advierte: "no llamen al timbre ni toquen a la puerta, gracias". Inevitable hacerse muchas preguntas. A quién espera. A quién no quiere ver. Qué pasa dentro. Quiénes están tras la puerta.

Da para un relato, ¿verdad? Pues al ataque.

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